La Feria del Libro de Otoño en Madrid

La primera gran cita del otoño en cuestiones literarias de celebrará en Madrid, entre los días 28 de septiembre al 15 de octubre; se trata de la 29 edición de la Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo, organizada por el Ayuntamiento y por LIBRIS (Asociación de Libreros de Viejo), un evento al que acudir sobre todo si eres un bibliófilo empedernido y amante de los libros antiguos.

En esta Feria, que suele celebrarse siempre en los primeros días de octubre, se ofrecen ejemplares únicos de ediciones antiguas, así como otras ediciones descatalogadas o que ya tiene varios años y son difíciles de encontrar. Los coleccionista, estudiosos y aficionados a las letras se sienten en el paraíso rodeados de estos libros únicos, todos ellos a precios muy asequibles para todos los públicos; pero en realidad cualquiera que sienta un poco de amor por las letras puede pasar un rato muy entretenido, conociendo textos de otras épocas, amén de la encuadernación y presentación que se usaban hace unos años, o incluso unos siglos.

Esta Feria ha tenido una gran acogida desde su inauguración. Durante años el dibujante Antonio Mingote era el encargado de hacer el cartel conmemorativo, pero tras su muerte ha sido Fernando Vicente el que ha recogido el testigo. Y para que todo no sean letras viejas, cada año la organización edita una nueva obra, que suele acaparar bastante interés del público, tocando los más variados temas en cada edición.

Comenzar la temporada otoñal con este evento es todo un lujo, sobre todo teniendo en cuenta la de novedades literarias que salen en estas fechas, como ya comenté anteriormente en otro post. Uno siempre aprecia más lo nuevo si lo compara con lo viejo, aunque cuando se trata de libros y literatura, no hay novedad que le quite valor a los clásicos de siempre, y mucho menos a otros clásicos menos conocidos pero que son joyas de la literatura, y que merecen salir a la luz y darse a conocer al público como el que más.

¿Para cuándo novedades de temática porno?

No hace muchos días navegaba por internet, interesándome por todo este mundillo de la cultura y, ya que estaba, echando un ojo a otros asuntos de mi interés, cuando me topé con un nuevo sitio web, http://www.ultraporno.com/, que al momento llamó mi atención por lo vistoso de su diseño. Bueno, por eso, y porque las imágenes que salían en su home no tenían desperdicio, y ahí estuve por un buen rato, navegando sin cesar entre videos de mujeres espectaculares teniendo sexo sin parar, alucinando un poco y pensando en lo bien que venía siempre conocer nuevos contenidos de este tipo.

En mi caso, hablar de adicción al porno sería un poco fuerte, porque ciertamente no lo siento así; tengo un montón de aficiones y sé poner la pornografía en su sitio, no como una necesidad sino como una forma más de entretenimiento. Pero tampoco tengo ningún problema en decir a quien quiera escucharlo que suelo ser usuario de este tipo de webs, y que no hay que esconderlo ni avergonzarse de ello, como si fuera un pecado o un delito, porque no es ninguna de las dos cosas. El único pero al porno es que hay que saber ponerlo en su lugar, un tipo de ocio más en nuestras vidas, con su momento y sitio apropiados, y nada más.

A unos les gustan tetonas, a otros los culos grandes

La cuestión es que, desde que tengo memoria y estoy interesado en estos temas culturales, y enlazando con la idea de que en este mes suelen salir al mercado grandes colecciones de los más variados temas, nunca en mi vida he sabido de ninguna que estuviera enfocada al porno. Imagino, por supuesto, que eso no debe ser políticamente correcto; más de uno lo tacharía de inmoral y a las editoriales no les parecería rentable, aunque quizá alucinarían si supieran la cantidad de público que estaría interesada en este tema. Claro, habría que pensar varias cosas antes: hacia qué preferencia sexual iría dirigida, y luego cuáles serían los temas más atrayentes para el público; cosa harto difícil, pues a unos les gustan las rubias y a otros las morenas, a unos los pechos grandes y a otros las culonas xxx, que ya se sabe que en España somos muy dados a las mujeres de culos contundentes…

Sería difícil pensar en una edición por fascículos siguiendo el ejemplo de las categorías porno que podemos encontrar en los sitios web de sexo; básicamente, imposible, pues no sólo cada cual tiene sus gustos, sino que encima van cambiando, y las modas también influyen en ello, no vayáis a creer que no.

¿Y qué tal una colección de videos porno?

Pues a mí, como consumidor habitual de pornografía, se me haría algo curioso el tener en plan coleccionable una serie de videos xxx organizados, qué se yo, por actrices porno, o por directores, o quizá por alguna de las categorías de las que antes hemos hablado. Es cierto que en estos tiempo a casi nadie interesa ya ver una película x completa, sobre todo nos hemos acostumbrado a la enorme oferta de internet, que te ofrece cosas concretas de tu elección en trozos como mucho de 20 o 30 minutos ; no es necesario estar más de hora y media viendo sexo para arriba y para abajo, cuando a lo mejor las características de las actrices no te gustan, o no te vayan las lesbianas, o las gordas o delgadas. Por eso, el tener a mano un formato físico donde poder guardar algunas de estas joyas en forma de videos porno justo con la temática que nos encanta podría ser interesante, e incluso poder acceder a él sin tener internet, que quizá sea una molestia en algún momento por mucho que la web está presenta ya en casi cualquier lugar del mundo.

¿Quién sabe, señores de las editoriales? A veces la idea más absurda tiene mucho tirón entre el público consumidor, todo es cuestión de arriesgarse y probar.

 

 

Las novedades que llegan en Septiembre

Para el mundo editorial, el mes de Septiembre se convierte en algo así como el nuevo enero del año: un momento perfecto después del parón de las vacaciones para sacar novedades al mercado, cuando los lectores están ávidos de nuevas obras después de haberse dejado las últimas mientras disfrutaban en la playa o en el pueblo de los abuelos.

Bueno, en realidad no todas las editoriales sacan novedades. Son muchas las que echan mano de lo lotes de remanentes, libros de autores menores que han ido quedando en el cajón esperando un buen momento para promocionarlos pero que no parecía llegar nunca. Nos los cuelan como la última obra, pero en muchas ocasiones no es así, sólo es la última en publicarse. Y, por supuesto, las benditas colecciones, todo un clásico de librerias y kioscos en cuanto llega el noveno mes.

Hay colecciones de toda clase, y aunque yo siempre he pensado que esto de la venta por fascículos había quedado ya un poco obsoleto, debo estar equivocado, porque siguen saliendo al mercado: nuevas ediciones de obras pasadas, colecciones de autor, toda clase de cursos por correspondencia, y lo que parece ser la estrella, maquetas y miniaturas pieza a pieza. Esto último es algo que siempre me ha fascinado, porque la gente es capaz de estar comprando años estas colecciones incluso cuando sólo consiguen una pequeña pieza por semana, cuando de forma online la pueden conseguir de una vez y a un precio mucho más reducido; pero en fin, debe ser la emoción de no saber qué parte podrás montar la próxima vez que vayas al kiosco…

Estate atento porque en breve no tendrás más que salir a la calle para ver todo esto: los escaparates de todas las librerias se llenarán con estas “nuevas” salidas a la venta. E incluso si te quedas en casa no te librarás de saber de ellas, porque la tele también te bombardeará con los anuncios de algunas ediciones (imagino que depende del poder adquisitivo de las editoriales). Realmente no son nada nuevo, a menos que decidas comenzar alguna colección en este momento, con lo cual lo será para ti; pero realmente podrás encontrar otras que sí lo son, obras de autores consagrados que, estos sí, prefieren que termine el verano para que podamos disfrutar de sus trabajos ya en casa y en la comodidad del sofá.

 

Que el día del libro se celebre 365 veces al año

Aunque el Día del Libro no es un invento de ayer precisamente, sino que hace más de 90 años que se instauró, en 1926, somos muchos los que pensamos que es una pena que necesitemos una fecha en especial para hacernos recordar no sólo lo que es una afición y un gran placer para mucha gente en el mundo, sino uno de los mayores logros del hombre, y lo que permitió de verdad la comunicación a gran escala: la escritura, y por ende, la lectura.

El poder representar el lenguaje con signos que pudieran ser entendibles por un cierto número de personas y que fueran identidad de un grupo social, representó para la historia del hombre mucho más de lo que pensamos. De hecho, si trasladamos ese hito a nuestros días, podíamos compararlo con internet: una forma de compartir conocimientos a gran escala, donde se salta el tú a tú para que la información llegue a mucha más gente (sabemos que en la red de redes este salto ya es de forma exponencial, pero podría valernos como analogía).

Dicen que la lectura está en horas bajas, que cada vez hay menos gente aficionada a ella, pero cada año, en cada Feria del Libro, las noticias contradicen ese rumor, porque se habla de una subida en las ventas, de la gran afluencia de gente que la visita aunque no compre nada, y de los talentos que van surgiendo poco a poco. Y es que, como digo en el título de este post, todos aquellos que amamos las letras y adoramos cualquier clase de obra escrita, deberíamos hacer que todos los días sirvieran para conmemorar al libro, ese objeto que ha llenado tantas horas de nuestras vidas y al que siempre volvemos cuando queremos volver a recordar esos buenos momentos.

Algunos somos aficionados a las obras en papel, por muy poco ecológico que eso suene; otros se han aficionados a las nuevas tecnologías, y los libros electrónicos se han convertido en sus compañeros allá donde van, gracias a su comodidad y a su gran movilidad. Pero como sea el formato, lo que importa es lo que transmite; y es que la habilidad del ser humano para contar historias, en prosa o en verso, o compartir conocimientos de forma artística es algo que hemos aprendido con el tiempo, y es un placer tan grande hacerlo, y que otros lo  valores, que dudo mucho que la literatura sea alguna vez una afición del pasado.